Arcilla facial roja (piel sensible)

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Las aplicaciones principales son: tratamiento para el acné, la celulitis, la cuperosis, la transpiración excesiva, los edemas, la psoriasis o los pruritos. Destaca su acción estimuladora del riego sanguíneo y linfático. Se recomienda para pieles sensibles, con dermatitis  y con rojeces. Los resultados de aplicar la arcilla roja sobre la piel son una mayor suavidad y firmeza, además de su rejuvenecimiento progresivo, pues con ello se reducen las arrugas, manchas y otros signos que aparecen por el paso del tiempo. Hecha en Otxandio (Bizkaia).

Está secada al sol, no-irradiada (no ionizada), manteniendo sus propiedades al máximo. Sin conservantes ni otros tratamientos, libre de alérgenos, libre de nanoparticulas y libre de organismos modificados genéticamente.

Modo de uso:

Mezclar una o dos cucharaditas pequeñas de arcilla con unas gotas de hidrolato, infusión de manzanilla o caléndula o en su defecto con agua hasta conseguir una pasta homogénea. Aplicar con una brocha en la cara dejando libre la zona de los ojos. Dejarlo actuar  hasta que se seque y retirarlo con agua tibia y secar la cara. En caso de querer tenerlo durante más tiempo se recomienda ir pulverizando sin dejar que se seque del todo y después retirarlo con agua tibia y secar la cara.